Lo que pensamos genera emociones, pero también lo que comemos

Las emociones tienen dos orígenes. El pensamiento, lo que pensamos genera emociones, pero también lo que comemos. Si tomamos un vaso de agua o de whisky nuestras emociones serán muy distintas, porqué atacarán a diferentes órganos. Si ingerimos alimentos que bloquean el hígado, o la vesícula biliar, tendremos emociones de ira, cólera, agresividad, impaciencia,… porqué cada órgano, dependiendo de si funciona bien o mal, genera unas u otras emociones, ello está constatado por la medicina china de hace tres o cuatro mil años.


Falta realmente consciencia acerca de la alimentación porqué no se ve desde esta perspectiva. Se mira desde un ángulo muy primitivo. El primer nivel es el alimentício, el que nos lleva a cualquier “fast food” al despertarse la sensación de hambre; pero hay dos niveles más que son el sensorial y el emocional.  Las personas vibramos en estos tres niveles y tenemos que ir un poco más allá, al nivel de la energía que provocan los alimentos, porqué a través de la alimentación podemos generar salud o enfermedad. Es vital. Si el cuerpo físico está debilitado, el emocional bloqueado, sobretodo porqué lo desconocemos y el mental centrado en controlar nuestra vida, es muy difícil conseguir logros, es lo que sucede hoy en día, falta de claridad,  desorientación y desconcierto. Empezar a conocer los tres cuerpos, aunque sea poco a poco es muy importante.

 
Existe una relación evidente causa-efecto entre lo que comemos y nuestro estado de ánimo posterior. Si comemos alimentos que nos debilitan, que nos están desmineralizando, notaremos efectos emocionales de desmotivación, de frío… de pocas ganas de hacer cosas… y ello sucede cuando consumimos alimentos con pH excesivamente ácido. La tónica general de la sociedad es que tenemos un hígado muy bloqueado y un riñón con muchas deficiencias, y el riñón necesita minerales. Si no, aparecen las emociones negativas. La principal emoción negativa del riñón es el miedo. Hoy en día tenemos miedo de todo. No somos emprendedores, nos falta espíritu de aventura… porqué la gente está muy ácida,… muy desmineralizada.

 
No obstante, podemos generar nuestro propio estado de ánimo a través de la alimentación. somos los creadores de nuestra vida, en todos los niveles de nuestro ser. La alimentación sin duda es la número uno para darnos un poco más de estabilidad, de armonía, de paz….  y luego debemos mirar con tranquilidad la calidad de nuestros pensamientos, que también forman emociones, por descontado. Podemos aprender qué alimentos nos proporcionan energía yin (chocolate, alcohol, estimulantes, azúcares, levaduras artificiales…) que conducen a la hipersensibilidad, mientras que hay otros, con energía yang (carne, jamón, embutidos, huevos,…) que nos ponen tensos y coléricos… En un planeta con más de 7000 millones de habitantes debemos a empezar a comer mucho más del reino vegetal. El reino animal no es una alimentación sostenible, para “cultivar” un kilo de carne se necesitan 1500 litros de agua y ello sucede en un planeta con miles de personas que sufren su escasez. De esta forma estamos malbaratando el planeta sin pensar en las generaciones futuras, necesitamos una alimentación mucho más sostenible, sana, natural y energética, conociendo la energía de cada alimento…

 
Ref. Basado en el artículo de Montse Bradford, escritora y experta en nutrición y energética, publicado el 28/02/2012 en la Vanguardia. Libro: La alimentación y las emociones: pautas y ejercicios para empezar hoy mismo a conectar con tu energía y chispa interior. http://www.montsebradford.es/mbb/la-alimentacion-y-las-emociones

Categoria: Alqvimia, Técnico - Estudios científicos
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