Aloe Vera

Se dice que Alejandro Magno y sus tropas conquistaron la Isla de Socotora por la gran cantidad de Aloes que había, las cuales servían para curar las heridas y enfermedades de sus soldados. Cleopatra también utilizaba Aloe para sus cuidados diarios. Considerada la planta de la inmortalidad, en el Antiguo Egipcio se incluía entre los regalos funerarios enterrados con los faraones. Existen documentos de romanos, griegos, hindúes, árabes, etc. dónde se comentan sus virtudes, tanto medicinales como cosméticas.

Actualmente sus propiedades han sido corroboradas científicamente. De hecho, en la NASA se realizó un estudio con distintas plantas, entre las cuales se encuentra el Aloe, en el que se demuestra que la presencia de las mismas ayuda a purificar el aire ya que absorben las posibles toxinas presentes en el ambiente.

Botánicamente, el Aloe pertenece a la familia de las Liliáceas, e incluye más de 300 especies distintas. El Aloe Vera es una de las especies más conocidas. Puede crecer entre dos y tres metros de altura y está constituida por hojas puntiagudas, alargadas y carnosas. Las hojas se disponen en roseta. Florece aproximadamente a los tres años de vida, entre primavera y verano. Sus flores pueden ser de color rojizo o amarillento. Crece en zonas semiáridas de las regiones tropicales y subtropicales.

 

Composición

A partir de las hojas se pueden extraer dos tipos de sustancias: el acíbar y el gel de Aloe.

El acíbar se obtiene realizando una incisión en la hoja de la planta fresca y está constituido por masas sólidas desecadas de color marrón oscuro, de gusto amargo y olor bastante desagradable. Se compone de agua, derivados hidroxiantraquinónicos, aloínas y aloerresinas (glucosilcromonas).

El gel por su parte, es un líquido mucilaginoso obtenido a partir de la pulpa de las hojas del Aloe. Sus principales componentes son los polisacáridos y en menor proporción se pueden hallar aminoácidos, glicoproteínas, enzimas, heterósidos hidroxiantracénicos, derivados de cromonas y pironas, saponinas, esteroles, ácidos y sales orgánicas, sales inorgánicas y vitaminas.

Las propiedades curativas del aloe se manifiestan cuando la planta llega a edad adulta, aproximadamente desde que florece. Es por esto que no deben cortarse sus hojas hasta este periodo, y siempre las hojas más viejas, es decir, aquellas que estén en la parte más inferior de la planta.

 

Propiedades farmacológicas

Excelente antiséptico, el Aloe contiene seis poderosos agentes antisépticos de forma natural (lupeol, ácido salicílico, nitrógeno de urea, ácido cinámico, fenol y azufre).

Para dolores musculares y articulaciones puede actuar como anestésico, también tranquiliza los nervios. Bactericida y fungicida. Antiinflamatorio por la acción de las cromonas y esteroles que inhiben la síntesis de las prostaglandinas y reducen la migración de los leucocitos y glicoproteínas. Favorece la circulación ya que dilata los vasos capilares.

Gran capacidad purgante, estomacal por la acción de la emodina que libera en el intestino, una antraquinona con propiedades laxantes.

 

Resultados cosméticos

De muy fácil aplicación y penetración en la piel, el Aloe actúa como excelente regenerador celular, activando la fabricación de nuevas células. Es por esto que se convierte en un gran cicatrizante en caso de heridas y llagas. Además, previene y retrasa la aparición de las arrugas, siendo por ello un buen componente antienvejecimiento en las formulaciones de las cuales forma parte.

En casos de pieles grasas, ayuda a reducir la medida de los poros abiertos, equilibrando la epidermis de forma natural.

Por los componentes fenólicos que presenta en su composición, el Aloe posee una capacidad antioxidante similar a la del tocoferol.

Altamente nutritivo por la acción de las vitaminas, minerales y azúcares. Hidrata el tejido, previniendo la aparición de las estrías después del embarazo.

Por la propiedad regeneradora anteriormente citada, puede ser un poderoso reparador en casos de quemaduras.

 

Para después de la depilación

Después de la depilación, sea del tipo que sea, la piel necesita el aporte de algún tipo de producto que ayude a calmar la zona y sobretodo regenerar el tejido afectado.

El Aloe, al poseer una capacidad regeneradora del tejido celular, se convierte en un ingrediente indispensable en preparados para después de la depilación. Además de reparar las zonas que así lo necesitan, descompone y destruye los tejidos muertos dejando la piel perfecta.

Produce una sensación de alivio, regenera las células dañadas y evita erupciones, granitos y las posibles irritaciones tan típicas de la depilación. Otro beneficio que aporta es que cierra rápidamente los poros abiertos, esto ayudará a evitar posibles infecciones.

Actúa como antipirético, ideal para después de la depilación con cera caliente, calmando cualquier sensación molesta en la zona tratada.

 

Efectos adversos

En general no existen contraindicaciones en cuanto a la aplicación del Aloe se refiere. Aún así, se recomienda cesar cualquier tipo de tratamiento con el mismo en el caso de estar en periodo de embarazo. Tampoco debería administrarse Aloe en casos de problemas renales graves tales como nefritis o cólicos.

 

Categoria: Técnico - Estudios científicos
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